JAMELGO, la primera novela de Juan de Dios Ibáñez

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¿Cómo surge Jamelgo?

En realidad fue después de descartar varias ideas. Había escrito cuentos y piezas teatrales pero no una novela. Quería que la idea principal fuera original y fui dándole vueltas hasta que apareció esta.

¿De qué fuentes bebes para escribirla?

Ostras, complicado. He intentado dejarme influir por todo lo que me gusta y por nada en concreto. Me fascina la psicología de los personajes de Dostoievski y también las aventuras tipo Setevenson o Julio Verne. También la ciencia ficción en todos sus formatos (cine, literatura, comic…)  y las historias de mafiosos me motivaron especialmente para esta novela, aunque intenté que no fuera fácil de clasificar.

¿Qué tiene de especial para ti?

Es mi primera novela y eso ya no lo quita nadie. Es mirarla y ver un reto cumplido.

Jamelgo es tu primera novela. ¿Desde cuándo llevas escribiendo?

Pues cuatro años. No de manera ininterrumpida, pero sí.

¿Tu alter ego sale a relucir en alguna parte de la trama?

Portada


Supongo que sí. Por todas partes.

¿Qué personaje te ha costado más construir en Jamelgo?

En general, los secundarios. Intenté que no fueran arquetipos, así que le di muchas vueltas a cada uno de ellos.

¿Ha habido algún pasaje en especial en el que te hayas bloqueado?

No he sufrido ningún bloqueo especialmente potente. Creo que eso se debe al largo proceso de creación que ha hecho que cada personaje, cada situación y cada dialogo estén muy reflexionados.

¿Eres un escritor de brújula o mapa?

Creo que soy ese que antes del viaje mira el mapa, toma un par de notas en un trozo de papel y se tira a la carretera.

¿Por qué hay que leer Jamelgo?

Porque es un historia honesta, entretenida y que intenta constantemente huir de los estereotipos. 

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