Making of de "Nadie Elige Nada"

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Nadie elige nada (ed.Grupo Tierra Trivium, 2021) es la primera novela que publico tras muchos años de dedicación al género del relato, en el que he conseguido numerosas distinciones y con el que disfruto especialmente. Se trata de una novela de ficción ―no está basada en ningún hecho real― y se ambienta en el mundo judicial, con una trama de suspense en torno a un asesinato. Describo el trabajo de jueces, fiscales, abogados, forenses y policías en el ejercicio de sus funciones, pero también me acerco a las personas que ejercen esos roles. Por supuesto, todos los personajes son ficticios.


La documentación necesaria para desarrollar la trama (el argumento) me resultó fácil: trabajo desde hace más de veinte años en el mundo judicial y me muevo entre los distintos operadores jurídicos que acabo de mencionar. Precisamente, desde este ámbito personal surgió la inquietud que inspiró la creación de la novela: ¿acaso es Justicia la que se ejerce a diario en los juzgados y tribunales?, ¿o solo venganza, disfrazada de Justicia? El protagonista, juez en ejercicio, tendrá mucho que decir al respecto según trata de esclarecer un antiguo asesinato vinculado con su familia. Aquí ya estamos tocando el tema de la novela, que el mismo título sugiere:


«¿Qué elegimos libremente? ¿Qué elegimos sin el ensueño de la aprobación de los demás? ¿Sin el desquite por la ofensa recibida, sin el acicate de la necesidad? En definitiva, nadie elige nada, pero necesitamos pensar que lo elegimos todo para poder castigar y castigarnos».


He conocido a muchas personas abocadas a la delincuencia. ¿Acaso la persona que delinque, con otras condiciones de partida, con otras oportunidades, hubiese elegido el camino delictivo? La novela, sin espíritu moralizante, roza estos temas de la libertad de elección, del condicionamiento de partida, de la responsabilidad real de nuestras acciones, de la culpa y la venganza que las acompaña…, todo ello dentro de una trama interesante y una tensión por descubrir el desenlace.


Mantener el interés del lector en la trama fue una constante durante el proceso de escritura. Y es que, la literatura, además de interesante, debe interesarnos.


Miguel Ángel Gayo

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